miércoles, 24 de junio de 2020

CIENCIA, y el "Cosmos" del siglo XXI


CIENCIA, y el "Cosmos" del siglo XXI
El libro de divulgación del 2020

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CIENCIA, y el "Cosmos" del siglo XXI

Cubierta:
Inspiración de portada. Approaching the Milky Way. Imagen cedida por el autor Jon Lomberg para esta obra (Blog y Libro)
Montaje cortesía de Pablo Garrido Parra.


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Crónica de Juan Cueto. Fuente: El País. Cortesía de @rafasith .


martes, 23 de junio de 2020

COSMOS: Un viaje personal por Jon Lomberg - Jon Lomberg


COSMOS
Un viaje personal por Jon Lomberg.





Carl Sagan y yo empezamos a pensar en COSMOS años antes de que lo creáramos. Habíamos estado trabajando juntos en libros y otros proyectos desde 1972, cuando ilustré su primer libro The Cosmic Connection (La Conexión Cósmica). Desarrollamos una colaboración en la que Carl aportaba la ciencia y la interpretación, y yo la parte artística, como el trabajo que hicimos con Gilbert y Sullivan. Nuestra colaboración duró hasta su muerte en 1996, cuando trabajábamos juntos en la película de su novela Contact, en la que diseñé la animación en la secuencia de apertura, trasladando al espectador desde la Tierra hasta el borde del Universo, en una reinterpretación digital de la animación de apertura análoga de COSMOS.

Fig.1 Carl Sagan. © Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Carl y yo no solo fuimos colaboradores, también fue mi amigo personal más cercano. Nos reímos y nos divertimos tanto como trabajamos. Todavía sueño con él y lo extraño a menudo. Sin duda, el planeta Tierra necesita ahora de su sabiduría. Pero me siento feliz al ver que su trabajo sigue siendo popular e influyente en todo el mundo.
Años antes de comenzar COSMOS en 1978, desarrollamos la metodología con la que presentar conceptos difíciles de física, astronomía y biología al público general. Cuando Carl me pidió que me trasladara a Los Ángeles y supervisara los aspectos artísticos de la producción, yo ya estaba preparado. El proyecto terminó involucrando no solo a la astronomía, sino también a la biología, la bioquímica, la geología e incluso, la historia.

Fig.2 El autor con el productor de efectos especiales George Andorfer, pintando hojas de acetato y señalando algunas de las maquetas que hizo su equipo. © Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Comenzaron así dos años emocionantes y a menudo difíciles aprendiendo sobre los mundos de la animación de Hollywood y los efectos especiales. Formé y dirigí un equipo de artistas que crearon la gran cantidad de imágenes que necesitaríamos. Algunos de mis mejores recuerdos son de trabajar con mis colegas artistas Don Davis y Rick Sternbach, así como con el astrónomo Donald Goldsmith, con quien forjé una amistad duradera. ¡Nunca olvidaré la noche en la que Don Goldsmith y yo usamos dos discos voladores (frisbees) para representar la orientación de las galaxias Vía Láctea y Andrómeda!

Fig.3 Los artistas Adolf Schaller, Don Davis, y Susan Brown en la sala de arte de la serie COSMOS. © Jon Lomberg 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Trabajé con Carl todos los días durante la primera fase de la producción, cuando estábamos planificando todos los episodios, creando un guion gráfico de las secuencias de animación y tratando de visualizar la serie. Un problema era cómo debía ser la "nave espacial de la imaginación" de Carl. Star Wars: A New Hope había sido un gran éxito en 1977 y dos años después se lanzó la secuela Star Wars: The Empire Strikes Back (fíjense en el caza X-wing de la foto en la pared de nuestra sala de arte). Nuestro presupuesto era mucho más pequeño que el de George Lucas y yo sabía que no podíamos competir con sus maquetas de naves espaciales. Carl tampoco quería una nave espacial realista, sino algo más abstracto. Cuando vio mi pintura Starseeds (semillas estelares), decidió que esa era la apariencia que quería. Su nave espacial sería como una semilla a la deriva por el Cosmos. Ese es el origen del simbólico diente de león que aparece a lo largo de la serie.

Fig.4 Starseeds (Semillas estelares). ©Jon Lomberg 
https://www.jonlomberg.com/digital_prints/dp_starseeds.html 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

De manera similar, mi cuadro The Backbone of Night (El Espinazo de la Noche) se convirtió en el título del Capítulo 7 de COSMOS. La combinación de motivos biológicos y astronómicos fue la expresión visual perfecta de la visión de Sagan del Universo, de que estamos profundamente conectados con el Cosmos. Cuando miramos las estrellas, nos estamos mirando a nosotros mismos.

Fig.5 Backbone of Night (El Espinazo de la Noche). ©Jon Lomberg
https://www.jonlomberg.com/digital_prints/dp_backbone_of_night.html 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Una vez que empezamos a grabar, no vi tanto a Carl. Viajaba por el mundo para filmar todas las secuencias en Japón, Europa, etc. Mientras tanto, los artistas se quedaron en Hollywood creando el Universo. Esto me dio una gran responsabilidad de tomar muchas decisiones sin la guía de Carl. Las animaciones no solo tenían que ser atractivas, sino que debían ser precisas en muchos campos de la ciencia donde se realizaban nuevos descubrimientos a diario, desde el ADN hasta las galaxias. Pero él confiaba en mí para hacerlo correctamente y quedó satisfecho con los resultados.

Fig.6 Guiones gráficos de ADN de J. Lomberg y F. Armitage © Jon Lomberg 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.


Debido a que la misión Voyager apareció de forma destacada en la serie, trabajar en COSMOS me permitió tener un contacto aún más cercano con los científicos e ingenieros que trabajaron en la misión. Ya me sentía parte de la misión al ser el jefe de diseño de los Discos de Oro que transportaban la sondas, pero trabajar en el JPL con el director de planificación de la misión, Charley Kohlhase y otros investigadores, me dio una visión especial de este increíble proyecto. Durante el encuentro de la Voyager 1 con Júpiteren 1979, estábamos filmando los episodios sobre los planetas exteriores. Los artistas de COSMOS pintaban maquetas de los planetas y sus lunas tan rápido como los estaba viendo la Voyager 1, por lo que teníamos que conducir a gran velocidad desde el JPL hasta el estudio de arte de COSMOS con las fotos más recientes en nuestras manos. En aquel momento no había internet, por lo que fuimos de los primeros en ver estos nuevos mundos y en construir maquetas basadas en las más recientes observaciones.

Fig.7 Carl Sagan. © Jon Lomberg 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

La serie COSMOS también me permitió conocer y trabajar con el pionero de la computación gráfica Jim Blinn, del JPL. Jim inventó para COSMOS técnicas de modelado tridimensional que sentaron las bases del mundo CGI (imágenes generadas por ordenador) y desarrolló la técnica de morphing (efecto especial que utiliza la animación por ordenador para transformar la imagen fotográfica de un objeto real en la imagen fotográfica de otro objeto real) utilizada en la animación de la evolución humana. Cada dibujo lineal se dividió en el mismo número de segmentos y el ordenador transformó cada segmento en el siguiente. Ahora parece simple, pero en aquel momento fue revolucionario y la base de todas las animaciones morphing siguientes.

Fig.8 Dibujos de la evolución mostrados en COSMOS, por Susan Brown y Jon Lomberg. 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Esta animación de la evolución humana además me permitió trabajar de cerca con el biólogo evolutivo Stephen Jay Gould, quien se rio cuando le pregunté por la secuencia de la evolución de los organismos desde las primeras células hasta los humanos. "¡A todos nos gustaría saberlo!" me dijo. Stephen proporcionó a la artista de COSMOS, Susan Brown, los modelos a partir de los cuales ella dibujó todos los animales en el formato requerido. El equipo de Jim Blinn les dio vida en la que sigue siendo una de las mejores secuencias de toda la serie, mejorada sustancialmente por la brillante elección de la música. Todos sabíamos que la música sería una parte muy importante de los episodios, y todos los artistas sugirieron diferentes temas. Carl también tenía sus preferencias musicales y escogió la música de Vangelis para el tema central de la serie.

Fig.9 Dibujos de la evolución mostrados en COSMOS, por Susan Brown y Jon Lomberg. 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

COSMOS fue también el último programa científico importante en utilizar las técnicas tradicionales de animación, maquetas de yeso y uso de humo real, niebla, etc. Como resultado del desarrollo de imágenes generadas por ordenador, las técnicas tradicionales se volvieron rápidamente obsoletas y fueron reemplazadas por CGI. Ahora, cuando hablo con los animadores de la actualidad, me siento como un oficial en uno de los últimos veleros hablando con ingenieros marinos modernos. Nunca nadie volverá a producir animaciones de la forma en que las hicimos en COSMOS.

Fig.10 El Productor Ejecutivo de COSMOS, Adrian Malone, con la maqueta de cera de Titán. 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Construimos superficies planetarias con yeso y cera, y grandes fondos pintados. La Vía Láctea, mostrada a continuación, es en realidad la sucesión dedadespu Science Institute ()TENGAN BORES Y/O GRAVITY WAVESS muchas hojas de acetato separadas (que por cierto todavía conservo). Tuve que recortar la galaxia en secciones, de atrás hacia adelante y pintar cada sección en una hoja separada. Cada hoja de acetato se iluminaba de forma individual, formándose una composición en la cámara junto con todas las demás. Al aumentar la distancia de cada hoja con la cámara se creaba un efecto de tridimensionalidad. Esta técnica se llama animación multiplano y fue desarrollada por primera vez por Walt Disney en la película Blancanieves (1937).

Fig.11 Approaching the Milky Way. ©Jon Lomberg  
https://www.jonlomberg.com/limited_edition/le_approaching_milkyway.html 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

La serie COSMOS estableció la manera de ver el Universo para toda una generación. En los albores de la óptica adaptativa, antes del Telescopio Espacial Hubble y de que la sonda Voyager hubiera visitado los planetas exteriores, las representaciones artísticas eran lo único que teníamos para mostrar imágenes nítidas y coloridas de estrellas, lunas y planetas, y COSMOS tiene parte de culpa del colorido estilo que ahora se usa en todos los medios cuando se representan los colores, bastante pálidos y sutiles, del espacio real. A veces la gente se siente incluso decepcionada cuando ven cómo las nebulosas y las galaxias realmente se ven a través de un buen telescopio. ¡Pido disculpas por ello!

Fig.12 Jon Lomberg fue el Director Artístico de COSMOS y ganó un Premio Emmy por este trabajo en 1981. Además, fue Director de Diseño del Disco de Oro de las sondas Voyager y diseñador de los mensajes artísticos a bordo de algunos rovers de NASA que se encuentran en Marte. Vive en Hawai y su trabajo puede verse en www.jonlomberg.com 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Y más importante aún, COSMOS parece haber inspirado a una generación de personas a adentrarse en las ciencias y participar en las aventuras científicas que mi amigo Carl Sagan describió tan maravillosamente. En las cuatro décadas desde que hicimos el programa, he conocido a cientos de personas que me han agradecido la forma en que la serie influyó en sus vidas, en su interés en la ciencia y en la elección de sus carreras profesionales con perfiles científicos. En un mundo saturado de medios donde nos olvidamos tan rápido de los programas, series y documentales del día anterior, es increíble cuánto impacto ha tenido esta serie. Por supuesto estoy orgulloso, y en nombre de Sagan y de todos los demás que trabajaron en la serie, les agradezco a todos los que nos han hecho sentir que contribuimos con algo importante para el mundo.

Traducción realizada por Jorge Pla-García.


Jon Lomberg.
Director Artístico de COSMOS.
Director de Diseño del Disco de Oro de las sondas Voyager.


COSMOS: A personal voyage by Jon Lomberg - Jon Lomberg


COSMOS
A personal voyage by Jon Lomberg.





Carl Sagan and I had begun thinking about COSMOS years before we made it. We had been working together on books and other projects since 1972, when I illustrated his early book The Cosmic Connection. We had developed a Gilbert and Sullivan like collaboration — he supplied the science and interpretation, I supplied the artwork. Our collaboration lasted until his death in 1996, when we were working together on the film of his novel Contact. I designed that movie’s opening animation sequence, moving from Earth to the edge of the Universe, in a digital reinterpretation of the entirely analog opening animation of COSMOS.


Fig.1 Carl Sagan. ©Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Carl was not only my collaborator, he was also my close personal friend. We laughed and had fun as much as we worked. And I still dream about him and miss him often. Planet Earth certainly needs his wisdom now. But I am happy that his work remains popular and influential to this day all around the world.
By the time we actually started COSMOS in 1978, we had already spent years developing the ways that difficult concepts in physics, astronomy, and biology could be presented to the general public. I was prepared when he asked me to come to Los Angeles and supervise the artistic aspects of the production. This ended up involving not only astronomy, but biology, biochemistry, geology, and even history.


Fig.2 The author with Special Effects producer George Andorfer, painting acetate cels, and pointing to some of the models his team made. ©Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

That began two exciting and often difficult years learning about the worlds of Hollywood animation and special effects. I formed and led a team of artists that created the many images we would require. Some of my fondest memories are of working with my fellow artists Don Davis and Rick Sternbach, as well as astronomer Donald Goldsmith, with whom I formed lasting friendships. I’ll never forget the night Don Goldsmith and I stood on chairs and used two Frisbees to figure out the orientation of the Milky Way and Andromeda galaxies!


Fig.3 COSMOS artists Adolf Schaller, Don Davis, and Susan Brown in the COSMOS art room. ©Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

I worked with Carl every day during the first phase of the production, when we were planning all the programs, storyboarding the animation sequences and trying to visualize the series. One problem was how Carl’s “Spaceship of the Imagination” should look. Star Wars had been a big hit in 1977 and in 1979 the sequel The Empire Strikes Back was released. (Note the X-wing fighter on the photo on the art room wall.) Our budget was much smaller than George Lucas’s and I knew we could not compete with his spaceship models. And Carl did not want a realistic spaceship either, but something more abstract. When he saw my painting Starseeds, he decided that was the look he wanted. His spaceship would be like a seed drifting through the Cosmos. That is the origin of the symbolic dandelion that appears throughout the series.


Fig.4 Starseeds. ©Jon Lomberg  
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.


Similarly, my painting The Backbone of Night became the title of a COSMOS Episode 8. Combining biological and astronomical motifs, was a perfect visual expression of Sagan’s view of the Universe, that we were deeply connected with the Cosmos. When we looked at the stars, we were looking at ourselves.


Fig.5 Backbone of Night. ©Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.


Once we were in production, I did not see as much of Carl. He was traveling the world to film all the sequences in Japan, Europe, etc. Meanwhile, the artists stayed in Hollywood creating the Universe. This put a great deal of responsibility on me to make many decisions without Carl’s guidance. Not only did the animation have to be beautiful, it had to be accurate in many fields of science where new discoveries were being made daily, from DNA to galaxies. But he trusted me to do it properly and was pleased with the results.


Fig.6 DNA storyboards by Jon Lomberg and Frank Armitage. © Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

Because the Voyager mission featured prominently in the series, working on COSMOS allowed me to come into even closer contact with the scientists and engineers. Since I was the design Director for the Golden Record the spacecraft carry, I already felt part of the mission. But working at JPL with Mission Planning Director Charley Kohlhase and others gave me special insight into this amazing project. During the Voyager 1 Jupiter encounter in 1979, we were in production of the episodes about the outer planets. COSMOS artists were painting models of planets and moons as fast as Voyager was viewing them, driving at high speed from JPL back to the COSMOS art studio with the latest photos in our hands. There was no Internet then, and we were among the first to see these new worlds and to create models based on the latest results.


Fig.7 Carl Sagan. ©Jon Lomberg
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

COSMOS also allowed me to meet and work with the JPL computer graphics pioneer Jim Blinn. He was inventing for COSMOS techniques of 3 dimensional modeling that grew into the entire world of cgi. He developed the morphing technique used in the animation of human evolution. Each line drawing was divided into the same number of line segments and the computer transformed each line segment into the next. It looks simple now but was revolutionary at the time and was the basis of all the morphing imagery that followed.


Fig.8 COSMOS evolution drawings by Susan Brown and Jon Lomberg.
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

That sequence also brought me into close contact with the evolutionary biologist Stephen Jay Gould, who laughed when I asked him for the sequence of organisms from the first cells to humans. ”We would all like to know that!” he said. But he supplied COSMOS artist Susan Brown with the references from which she drew all the animals in the required format. Jim Blinn’s team animated them in what remains one of the best sequences from the series, substantially enhanced by the brilliant choice of music. We all knew that music would be a very important part of the programs, and all the artists had music to suggest. Carl also had strong ideas of his own musically and picked Vangelis’s music for the theme.


Fig.9 COSMOS evolution drawings by Susan Brown and Jon Lomberg.
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

COSMOS was also the last major science program to use the traditional techniques of cell animation, plaster models, and use of real smoke, fog, etc. As a result of the development of computer graphics, these techniques quickly became obsolete and were replaced by cgi. Today when I speak to animators, I feel like an officer on one of the last sailing ships talking to modern marine engineers. Nobody will ever animate the way we did in COSMOS again.


Fig.10 COSMOS Executive Producer Adrian Malone with wax Titan model and background art.
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

We built planetary surfaces out of painted plaster and wax and large painted backgrounds. The Milky Way shown below is actually many separate acetate cels (I still have them). I had to slice the galaxy into sections, from back to front and paint each section on a separate cel. Each acetate cel was then lit and shot by itself, composited in the camera in with all the others. Increasing the distance of each sheet from the camera created a composite 3D effect. This is called multi-plane animation and was first developed by Walt Disney for Snow White in 1937.


Fig.11 Approaching the Milky Way. ©Jon Lomberg 
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.
Jon Lomberg (web)

COSMOS established the way the Universe looked for an entire generation. In the days before adaptive optics, before the Hubble Space Telescope, and before Voyager had visited the outer planets, artwork was the only we to get sharp, colorful images of the stars, moons, and planets, and COSMOS takes partial blame (or credit) for the very colorful style now used everywhere when depicting the rather pale and delicate colors of real space. Sometimes people are even disappointed when they see how nebulae and galaxies really look through a good telescope. I apologize for that!


Fig.12 Jon Lomberg was Chief Artist for COSMOS and won an Emmy Award for this work in 1981. He was Design Director for the Voyager Golden Record and has also designed artwork message now on Mars aboard NASA rovers. He lives in Hawaii and his work can be seen at www.jonlomberg.com
Crédito: imagen cedida por el autor del texto Jon Lomberg.

More importantly COSMOS seems to have inspired a generation people to enter the sciences and participate in the scientific adventures my friend Carl Sagan so wonderfully described. In the four decades since we made the program, I have met hundreds of people who have thanked me for the way the series influenced their own life and career choices and interest in science. In a media-saturated world where we forget about yesterday’s programs so quickly, it is incredible how much impact that one series has had. Of course I am proud, and on behalf of Sagan and all the others who worked on the programs, I thank all of you who have made us feel we contributed something important to the world.

Jon Lomberg.
Chief Artist for COSMOS.
Design Director for the Voyager Golden Record.


Carl Sagan: Introducción al científico y divulgador - Inés Pellón González


Carl Sagan.
Introducción al científico y divulgador.




“Estamos hechos de sustancia estelar”
Carl Sagan
Cosmos. Capítulo 9: “Las vidas de las estrellas”, pág. 233

Nombrar a Carl Sagan (1934-1996) es citar a ese conocido científico y escritor cuya amplia sonrisa iluminaba el espacio en el que se encontraba, y cuya labor divulgativa ha generado una profunda huella en varias generaciones. Entre sus muchas y muy variadas contribuciones se pueden destacar la serie documental de televisión Cosmos: Un viaje personal (1980) de la que fue coautor y narrador; la novela Contact [1] en la que se basa la película homónima de 1997 dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Jodie Foster, y el haber ganado en 1978 el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción por su libro Los dragones del Edén [2].
En esta introducción nos acercaremos a la persona que se encuentra detrás de una vida cuajada de éxitos, cuál es su historia y cómo pudo llegar a ser quien fue.

La forja de un mito: infancia y adolescencia.
Carl Edward Sagan nació en Nueva York (USA) un 9 de noviembre de 1934. Su padre, Sam Sagan, era natural de Ucrania y había emigrado a los Estados Unidos, donde trabajaba como obrero en una industria textil. Su madre, Rachel Molly Gruber, era natural de Nueva York y había vivido la pobreza extrema de niña, habiendo sufrido la “Gran Depresión” de 1920. Carl recibió su nombre en honor de su abuela materna, Chaiya Clara, tenía una hermana llamada Carol y su infancia transcurrió en el sencillo apartamento que la familia tenía en Brooklyn (Nueva York). Eran judíos reformistas, y aunque su padre no era especialmente religioso, su madre sí participaba activamente en los oficios y creía en las tradiciones, por lo que solo servía carne kosher. Su padre era un hombre tranquilo y bondadoso, cuyo talante conciliador le llevó a intentar suavizar las tensiones entre patronos y trabajadores en la complicada situación del Nueva York industrial de principios del siglo XX. El propio Carl admitía que mantuvo una estrecha relación con ellos durante toda su vida, de quienes aprendió la capacidad para sorprenderse y la tendencia a analizarlo todo, base del pensamiento científico [3, 4, 5]. Su poderosa influencia queda patente en casi todas sus publicaciones, como en el libro El mundo y sus demonios, en el que indica [6]:
“Mis padres no eran científicos. No sabían casi nada de ciencia. Pero al iniciarme simultáneamente al escepticismo y a hacerme preguntas, me enseñaron los dos modos de pensamiento que conviven precariamente y que son fundamentales para el método científico.”
Una de las vivencias infantiles que Sagan recordaba con mayor intensidad fue la visita que la familia realizó a la Exposición Universal de Nueva York de 1939, que lo marcó profundamente. Dicho evento se celebró en Flushing Meadows, el segundo parque público más grande de la ciudad de Nueva York después del Central Park de Manhattan. Tuvo lugar del 30 de abril al 31 de octubre de dicho año con el eslogan “Construyendo el mundo del futuro”, y su éxito fue tal que se volvió a abrir al público del 11 de mayo al 27 de octubre de 1940. El niño asistió a ella cuando tenía cuatro años de edad, y mucho después recordaría incluso el característico crujido que se producía cuando una lámpara iluminaba una célula fotoeléctrica, y cómo al activar un diapasón, el sonido que generaba se convertía en una onda en un osciloscopio. Además, contempló en primicia un invento que pronto reemplazaría a la radio: la televisión, y asistió a uno de los acontecimientos que mayor repercusión mediática tuvo: el entierro de una cápsula del tiempo en el suelo del parque público que alojó la exposición. En ella se guardaron varios recuerdos de la humanidad de la década de 1930 para que fueran recuperados por las futuras generaciones, y esta idea cautivó a Carl completamente.
Por desgracia, ese mismo año se inició la segunda guerra mundial (1939-1945), y el origen judío de su familia hizo que la vivieran con especial horror, sobre todo al finalizar ésta y conocerse los detalles del holocausto. Afortunadamente, como el pequeño Carl solamente era un niño no fue muy consciente de lo que significó, tal y como indica El mundo y sus demonios [4, 5, 6].
Mientras realizaba sus estudios elementales se interesó vivamente por los fenómenos naturales, y para poder acceder a ese conocimiento su madre le consiguió el carnet de lector de la biblioteca pública. El niño tenía una gran curiosidad por saber qué eran las estrellas, y como ni sus padres ni ninguno de sus amigos le sabían dar una respuesta satisfactoria [4]:
“Fui al bibliotecario y pedí un libro sobre las estrellas... Y la respuesta fue sensacional. Resultó que el Sol era una estrella pero que estaba muy cerca. Las estrellas eran soles, pero tan lejanos que solo parecían puntitos de luz... De repente, la escala del universo se abrió para mí. Fue una especie de experiencia religiosa. Había algo magnífico en ello, una grandiosidad, una escala que jamás me ha abandonado. Que nunca me abandonará.”
Otra de las instituciones que le impresionaron vivamente fue el Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York, que visitó con un amigo cuando contaba unos seis o siete años de edad. Asistieron al Planetario y observaron las colecciones de meteoritos, las de dinosaurios y las de animales en entornos naturales. Este interés por la ciencia continuó siendo alimentado por sus padres, quienes incluso le compraron varios juegos de química [7], aunque lo que a él realmente le fascinaban eran las cuestiones relativas al espacio, sobre todo después de leer las historias de ciencia-ficción que estaban tan de moda en aquella época. Estas primeras experiencias lo marcaron para toda la vida y fueron el germen de sus investigaciones posteriores [4, 5].

Juventud, carrera universitaria y cargos académicos y científicos.
Una vez que se graduó en la Rahway High School de Rahway (Nueva Jersey) en 1951 y aprobó lo que nosotros llamamos bachillerato, se matriculó en la Universidad de Chicago [4]. Allí participó en su club de astronomía, la Ryerson Astronomical Society (RAS), cuyo propósito es “observar a las luminarias celestiales en silencio en nuestra cúpula de observación en el techo de Ryerson Hall, y difundir el amor por la astronomía y la astrofísica a través de charlas y eventos” [8].
En esta universidad se graduó en Artes en 1954; en 1955 se graduó en Ciencias, en 1956 aprobó un máster en Física, y en 1960 se doctoró en Astronomía y Astrofísica con la tesis titulada “Physical studies of planets” [9]. Gracias a su brillante currículum, ese mismo año obtuvo una beca Miller para trabajar en la Universidad de California (Berkeley) que duró hasta 1962, cuando se trasladó al Smithsonian Astrophysical Observatory de Cambridge (Massachusetts). Allí impartió clases e investigó hasta que en 1968 se incorporó a la Universidad Cornell en Ithaca (Nueva York), donde fue nombrado profesor titular y director del Laboratorio de Estudios Planetarios en 1971. Al año siguiente (1972) y hasta 1981 fue Director Asociado del Centro de Radiofísica e Investigación Espacial de Cornell, siendo el primer titular de la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del Espacio en 1976, donde también ofreció un curso de pensamiento crítico hasta su muerte en 1996. Su prestigio traspasó fronteras y entre otros honores impartió la edición de 1977 de las Royal Institution Christmas Lectures en Londres [10].

Fig.1 Carl Sagan en 1951, año de su graduación en la Rahway High School donde cursó su enseñanza preuniversitaria.
Fotografía del anuario de la Rahway High School, obtenida de: https://futurism.com/know-your-scientist-carl-sagan, visitada el 25/04/2020.

Una prueba de su innata genialidad queda constatada en su currículum vitae de diciembre de 1961, donde se puede ver que, además de tener ya dos hijos a la temprana edad de 27 años, pertenecía a las más prestigiosas asociaciones científicas y había publicado importantes artículos de investigación puntera sobre diferentes aspectos de la Luna, Venus, los meteoritos y el espacio exterior. También puede comprobarse que había iniciado su trabajo como divulgador, pasión que le acompañó toda su vida [11].
Sagan perteneció al programa espacial estadounidense desde sus comienzos y gracias a su trabajo como asesor de la NASA se elaboraron, entre otras cosas, las pautas que debían seguir los astronautas del Programa Apolo que viajaban a la Luna. Asimismo, participó en el diseño de los experimentos de varias misiones no tripuladas que fueron enviadas a explorar el sistema solar. Inspirado por la “cápsula del tiempo” que vio cuando era un niño en la Exposición Universal de Nueva York de 1939, en ellas se incluyó un mensaje fácilmente entendible por cualquier inteligencia extraterrestre que se colocó en dichas naves; el primero de ellos fue una placa anodizada colocada en la sonda espacial Pioneer 10 lanzada en 1972, y el segundo, copia del primero, en la sonda Pioneer 11 lanzada al año siguiente (1973). Ilusionado con la idea de conectar con las hipotéticas civilizaciones extraterrestres, Sagan ideó el denominado “Disco de Oro” que fue enviado en las sondas espaciales Voyager en 1977. Sin embargo, también fue crítico con algunas propuestas de la NASA, porque estaba en contra de la financiación del transbordador espacial y de la estación espacial en detrimento de posibles futuras misiones robóticas [12].
Sin embargo, a pesar de que buscó con ahínco la vida extraterrestre, se mantuvo muy cauto con el denominado “fenómeno ovni”, porque opinaba que debería ser estudiado sin restricciones por los científicos para poder establecer alguna conclusión fiable [1].
Interesado en el rigor de las publicaciones científicas, fue editor de la revista Icarus, especializada en estudios sobre el Sistema Solar tanto desde el punto de vista de la astronomía como de otros aspectos como la geología, la meteorología, la física, la química o la biología [13].
En 1980, Carl Sagan, Bruce Murray y Louis Friedman fundaron la Sociedad Planetaria [14], una organización no gubernamental cuyo objetivo es desarrollar la exploración espacial del sistema solar y divulgar las ciencias planetarias y la astronomía. Tiene su Sede en Pasadena (USA), y además se encarga del programa SETI de búsqueda de vida extraterrestre a través de emisiones de radio, el primero de los cuales surgió bajo el patrocinio de la NASA durante los años 1970.
Carl Sagan ocupó cargos de importancia en varias sociedades científicas americanas de gran prestigio; fue presidente de la División de Ciencia Planetaria (DPS) de la Sociedad Astronómica Americana, presidente de la Sección de Planetología de la American Geophysical Union y presidente de la Sección de Astronomía de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, entre otras muchas [15].

Sus contribuciones científicas.
El testimonio de que fue un extraordinario científico lo atestiguan los numerosos artículos de investigación que escribió, muchos de los cuales han sido recopilados por su biógrafo William Poundstone [16].
Su trabajo resultó fundamental para descubrir las altas temperaturas que existen en la superficie del planeta Venus, un gran desconocido a principios de la década de 1960. Publicó sus resultados en el libro Planets [17] y según sus datos, todo parecía indicar que era un planeta seco y muy caliente, con una temperatura superficial de unos 380 °C. Más adelante, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA participó en las primeras misiones del Programa Mariner a Venus, y en 1962, la sonda Mariner 2 confirmó sus conclusiones, determinando que su atmósfera es considerablemente caliente y muy densa. Sus investigaciones sobre Venus le llevaron a pronosticar que un calentamiento global de la Tierra generado por los seres humanos sería un peligro creciente que lo llevaría a tener una evolución similar a la de Venus, convirtiéndolo en no apto para la vida como consecuencia de un efecto invernadero fuera de control.
Sagan fue de los primeros científicos que planteó la hipótesis de que Titán, una de las lunas de Saturno, podría contener grandes extensiones de compuestos líquidos bajo su superficie, y también proporcionó una explicación al color rojizo de su atmósfera, al deducir que estaba formada por moléculas orgánicas.
También supuso que Europa, una de las lunas de Júpiter, podría albergar océanos de agua subterráneos. La existencia de este océano fue confirmada de forma indirecta por la sonda espacial Galileo, que fue lanzada el 18 de octubre de 1989 y entró en la atmósfera de Júpiter el 7 de diciembre de 1995. Otro planeta que centró su atención fue Marte, porque le intrigaban las variaciones de color de su superficie, y después de varios estudios llegó a la conclusión de que estaban producidos por movimientos del polvo superficial originados por tormentas de viento.
Carl Sagan tuvo éxito en casi todas las investigaciones que emprendió excepto en una: la localización de vida extraterrestre, a pesar de que le ilusionó especialmente y le dedicó innumerables esfuerzos. Para ello experimentó con la generación de aminoácidos a través de radiaciones y de reacciones químicas [18], participó en el programa SETI anteriormente citado y en el denominado “mensaje de Arecibo”, que fue una emisión de radio que se envió al espacio desde el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) el 16 de noviembre de 1974. En ella se informaba sobre la situación del Sistema Solar, de nuestro planeta y de los seres humanos, y fue dirigido a un cúmulo de estrellas que está a una distancia de unos 25.000 años luz de la Tierra. Hasta hoy no hemos recibido respuesta.

Su vida privada, su ideología y su labor divulgativa.
Carl Sagan estuvo interesado en una gran cantidad de temas que siempre abordaba desde la perspectiva de un científico, y vivió en una época convulsa, pero a la vez extraordinariamente interesante. Además de ser testigo de la “guerra fría” derivada de la segunda guerra mundial (1939-1945), asistió a los numerosos avances científicos, técnicos y biosanitarios que caracterizaron al siglo XX.
Sus biógrafos le definen como una persona escéptica y librepensadora, agnóstico declarado, cuya vida privada fue un reflejo de dicha época. Contrajo matrimonio tres veces: En 1957 con la bióloga Lynn Margulis, en 1968 con la artista y guionista Linda Salzman, y 1981 con la escritora y activista Ann Druyan, unión que duraría hasta la muerte del científico en 1996. Con ellas tuvo cinco hijos: Dorion S. Sagan Margulis (1959), Jeremy E. Sagan Margulis (1960), Nicholas J. Z. Sagan Salzman (1970), Alexandra R. Sagan Druyan (1982) y Samuel D. Sagan Druyan (1991).

Fig.2 Carl y su primogénito Dorion. Cortesía de su primera esposa y madre de Dorion, Lynn Margulis.

Genial divulgador, intentó transmitir los conceptos científicos de forma sencilla para que llegaran a todo el público y así acabar con las pseudociencias. Su obra más conocida es la ya citada serie Cosmos, que se completó con un libro de igual título [19] al que continuó como secuela Un punto azul pálido: Una visión del futuro humano en el espacio [20]. Este último se inspiró en una fotografía de la Tierra tomada por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6000 millones de kilómetros, cuando estaba a punto de abandonar nuestro Sistema Solar en 1990.
Contrario a la violencia, se oponía a la guerra del Vietnam y a la escalada armamentística nuclear que protagonizaron Estados Unidos y la Unión Soviética, y debido a su participación en las protestas pacifistas llegó a ser detenido en varias ocasiones [5].
Por desgracia, cuando contaba 60 años Carl Sagan enfermó de mielodisplasia y se sometió a tres trasplantes de médula ósea que le donó su hermana, pero su organismo no resistió y falleció de neumonía el 20 de diciembre de 1996, con 62 años de edad. Fue enterrado en el cementerio Lake View de Ithaca (Nueva York) [21], y los reconocimientos y homenajes a su figura y a su obra han sido innumerables, continuando hasta hoy en día. Descanse en paz.
In memoriam

Fig.3 Piedra conmemorativa dedicada a Carl Sagan en el “Sendero de los Famosos” del Jardín Botánico de Brooklyn (Nueva York).


Referencias:
[1] SAGAN, Carl (1985) Contact. New York, Simon and Schuster.
[2] SAGAN, Carl (1977) The Dragons of Eden: Speculations on the Evolution of Human Intelligence. New York, Random House.
[4] DAVIDSON, Keay (1999) Carl Sagan: A life. New York, etc, John Wiley & Sons.
[5] SPANGENBURG, Ray; MOSER, Diane (2004) Carl Sagan: A Biography. Westport, Conn., Greenwood Publ.
[6] SAGAN, Carl (1995) The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark. New York, Random House.
Fue continuado por SAGAN, Carl (1997) Billions and Billions: Thoughts on Life and Death at the Brink of the Millennium. New York, Random House.
[7] http://www.famousscientists.org/carl-sagan/, visitada el 12/01/2020.
[8] https://astro.uchicago.edu/RAS/, visitada el 12/01/2020.
[9] http://chronicle.uchicago.edu/931111/sagan.shtml, visitada el 12/01/2020. Su memoria de tesis se puede consultar en https://search.proquest.com/docview/301918122, visitada el 28/04/2020.
[10] “Christmas Lectures 1977: The Planets: RI Channel”, https://www.rigb.org/christmas-lectures/watch/1977/the-planets, visitada el 12/01/2020. No podemos citar aquí los numerosos premios que recibió, que se pueden consultar en cualquiera de las biografías aquí citadas.
[12] https://charlierose.com/videos/18982, visitada el 12/01/2020.
[13] https://www.sciencedirect.com/journal/icarus, visitada el 12/01/2020.
[14] The Planetary Society, https://www.planetary.org/, visitada el 12/01/2020.
[15] https://aas.org/about-aas, www.agu.org, y https://www.aaas.org/, visitadas el 12/01/2020.
[16] POUNDSTONE, William (1999) Carl Sagan: A Life in the Cosmos. New York, Henry Holt.
Puede leerse on-line en: http://www.librosmaravillosos.com/carlsaganunavidaenelcosmos/index.htmlvisitada el 25/04/2020.
[17] SAGAN, Carl (1966) Planets. Nederland, Time-Life International.
[19] SAGAN, Carl (1980) Cosmos. New York, Random House.
[20] SAGAN, Carl (1994) Pale Blue Dot: A Vision of the Human Future in Space. New York, Random House.

Inés Pellón González.
Doctora en Ciencias Químicas.
Profesora Titular de Universidad, Departamento de Ingeniería Química y del Medio Ambiente.
Escuela de Ingeniería de Bilbao, Universidad del País Vasco (UPV-EHU), Bilbao.